Tamara, 25 años

Un año sabático se ha transformado en seis años, años que contienen todo eso que tienen todas la vidas, no me gusta comparar mi vida a las otras así que no mido escalas, como tomé pasaje clase económica las escalas son largas. Llegué a los 18 años a Francia en el año 2005, cuando llegué a Paris el primer lugar que visité fue un mercado, recuerdo haber remarcado el precio de los tomates, en ese entonces cuatro veces más caros que en Chile, fue ahí que me di cuenta que para quedarme mínimo un año iba a tener que desligarme de ciertas cosas, comenzando por el peso chileno.

Comencé buscando amigos, luego aprendí el idioma al cabo de unos meses me propuse evaluar mi nivel, lo que me permitió pasar algunos exámenes con los que puede postular a una admisión universitaria, en un año ya podía entrar a estudiar lo que deseaba, pero el apoyo económico de mis padres se limitaba a un año, y no porque quisieran.

Con la felicidad de poder entrar a estudiar algo que me gustaba (lo cual no era posible en Chile) me puse a trabajar, acepté todo trabajo digno que me propusieran, comencé a trabajar cuidando personas de la tercera edad, así fui creando vínculos, hoy me ocupo de unas cuatro personas las cuales conozco hace cinco años, me han ayudado muchísimo, así como yo a ellas aunque ese es mi trabajo.

Me han ayudado tanto que me gustaría poder tener siempre un tiempo para verlas, aparte de eso trabajo dando clases de reforzamiento a niños de clase de enseñanza básica. En mi trascurso como estudiante llevo un "deug" en filosofía, una casi licenciatura (lo sabré en unas semanas) en Lengua, artes y civilización hispanoamericana.